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¡Me voy al Maratón de San Francisco!


26 de marzo. La Semana Santa. Hoy mi abuelo "Mololo" cumpliría 78 años si viviera, también se cumple 1 año y 2 meses que se fue a un lugar mejor, estoy segura. En menos de un mes despido mis 26 años. Esperé que llegara el 26 de marzo desde hace más de cuatro meses, cuando decidí que mi maratón número 5 sería en San Francisco. Elegí este maratón por dos razones principales:  la primera, porque me emociona mucho conocer esta ciudad (en Chicago descubrí que no hay mejor forma de descubrir un lugar que haciéndolo mientras corres por sus calles) y segunda, porque no me gusta correr cuando encuentro cuestas en el camino y San Francisco amenaza con tener varias y muy pesadas, así que es el reto más grande a superar. Creo que de eso se tratan los maratones, de hacerte ver que cada que cruzas la meta de uno de ellos, eres más fuerte y valiente de lo que pensabas; los maratones están para retarnos a dar lo mejor de nosotros.



A partir de hoy, me esperan dieciocho semanas de entrenamiento, 6 días a la semana, con un día de descanso activo (este año le daré una oportunidad a las clases de pilates) y viernes de descanso total que, seguramente, servirá para desconectarme por un rato, dormir mucho y recuperarme de las sesiones anteriores.

Repetí mi detox de 3 días (ya lo necesitaba) y cumplo 40 días de haber eliminado por completo las papas fritas y los dulces, un reto que me propuse aprovechando la Cuaresma, llámenle o no penitencia. Lo que es un hecho es que me siento mucho mejor física y mentalmente y aunque, parezca obvio esperar sentirse al cien cuando aún no he comenzado entrenar, haber mantenido una rutina de pre-entrenamiento maratón ha ayudado más de lo que imaginé. En otros años, me daba un descanso por completo antes de empezar mi entrenamiento formal y por mucho, me costaba demasiado trabajo entrar en rutina.

Voy a repetir con tenis Nike Lunarglide. Es mi tercer par en un año así que a cada uno les he respetado sus 4 meses de vida. Creo que me será muy difícil reemplazarlos por otra marca; se sienten livianos y me causaron nulas ampollas, además que amortiguan muy bien en la parte interna del talón para todos los que somos ligeramente pronadores. También mantendré la buena práctica de ponerme hielo al terminar mis sesiones (sobre todo las tiradas largas) y continuar con mis mangas de compresión para pantorrillas; si aún no las prueban, les garantizo que las van a amar cuando al otro día de haber hecho distancia, sientan mucho más relajadas las piernas.

Dentro del plan, tengo consideradas tres carreras de preparación: un 10K para la tercera semana de abril (espero lograrla por debajo de los 58 minutos), mi séptimo medio maratón el 7 de mayo y terminaré con los 15K de Gatorade a inicios de julio, a tan solo días de irme a San Francisco. La idea de incluir estas carreras es monitorear mis ritmos a nivel de competencia, aprovechar hidratación, rutas, y sobre todo, dejar descargar mi adrenalina mientras siga preparándome para la gran meta de este año.


El Maratón de San Francisco me ilusiona y emociona al mismo tiempo. Para cuando esté en la línea de salida será pleno verano y seguramente tendremos calor y mucha humedad, típicos de las ciudades a nivel del mar. Eso también será un reto a vencer. Me voy de nueva cuenta con dos grandes amigas, Elina e Iliana, quienes correrán también los 42 kilómetros, estoy segura que será un gran viaje. Hace un año dedicaba mi maratón de Chicago a mis abuelos, quienes fallecieron con poco más de tres meses de diferencia en 2017. Este 2018 mi maratón va para mi familia, para mis tres grandes pilares: mamá, papá y hermano. A ellos les debo estar aquí siendo inmensamente feliz y agradecida por apoyarme siempre, aún en la distancia, en cada paso que doy.


Mid

Comentarios

  1. Muy bien por esta narración hija, muy bonitas palabras; Gracias por la dedicatoria y estaremos al pendiente de tu preparación. Saludos un abrazo y un beso con mucho cariño mi niña.

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